Una carta antes de empezar octubre

Antes de entrar de lleno en este mes, quería escribirte algo más parecido a una carta que a un blog.

No sé en qué momento de esta etapa estás.

Tal vez apenas empiezas a notar que algo está cambiando y todavía no sabes muy bien qué. Quizás ya puedes ponerle nombre a muchas de esas cosas. O puede que la menopausia todavía se sienta lejana, pero quieras entenderla mejor antes de llegar a ella.

Sea cual sea tu momento, este mes quiero hablar contigo.

Durante mucho tiempo nos enseñaron a pensar en la menopausia desde lo que termina: termina la menstruación, termina la etapa reproductiva, cambian las hormonas. Casi sin darnos cuenta, alrededor de todo eso fuimos construyendo una idea de pérdida, de edad, de una mujer que empieza a dejar cosas atrás.

Pero hay otra manera de contar esta historia.

Sí, hay cambios. Algunos se sienten en el cuerpo, otros en las emociones y otros aparecen en lugares que quizá nunca imaginamos. También puede existir un duelo por la mujer que fuimos o por una etapa de nuestra vida que termina.

Pero mientras una etapa se cierra, otra comienza.

Quizá necesitamos hablar mucho más de esa mujer.

De la que llega con más historia y experiencia. De la que empieza a preguntarse qué quiere para ella después de años de cuidar, trabajar, criar, resolver y estar pendiente de tantas cosas. De la que todavía tiene proyectos, deseos, curiosidad y muchísimo por vivir.

Porque para muchas mujeres esta etapa también puede traer algo que pocas veces mencionamos: más libertad para ser ellas mismas, más claridad sobre lo que realmente importa y más confianza para tomar decisiones pensando también en su propio bienestar.

Los años no solamente traen cambios. También traen experiencia, autoconocimiento y una forma distinta de mirar la vida. Quizás aprendemos a decir que no con menos culpa, a elegir mejor dónde ponemos nuestro tiempo, a cuidar nuestras relaciones, a retomar algo que habíamos dejado pendiente o a descubrir intereses nuevos.

Puede que también llegue algo muy sencillo pero muy importante: empezar a preguntarnos qué queremos nosotras.

Por eso este mes queremos hablar de menopausia de una manera diferente.

Vamos a hablar de lo que ocurre en el cuerpo y de las opciones que existen para sentirnos mejor. Pero también de sexualidad, de relaciones, de identidad y de esas preguntas que pueden aparecer cuando empezamos a mirarnos más allá de nuestros roles.

Queremos hablar de lo que cambia, pero también de todo lo que permanece y de todo lo nuevo que puede comenzar.

Sin romantizar esta etapa y sin minimizar los síntomas que para algunas mujeres pueden ser realmente difíciles. Pero tampoco aceptando la idea de que sentirse mal es simplemente algo que toca soportar porque “ya llegamos a cierta edad”.

Queremos normalizar la menopausia.

Poder decir “esto me está pasando” sin vergüenza. Preguntar sin sentir que estamos exagerando. Buscar ayuda cuando la necesitamos. Conocer nuestro cuerpo y tomar decisiones informadas sobre nuestra salud.

Sobre todo, dejar de mirar esta etapa únicamente como el final de algo.

Porque llegar hasta aquí también significa haber vivido, aprendido, cambiado y construido mucho.

Antes de empezar

  • Si ya estás viviendo esta etapa, este mes es para ti.
  • Si todavía no has llegado, pero quieres entender lo que viene, también es para ti.
  • Si estás acompañando a una mujer que está pasando por ella, quizás estas conversaciones te ayuden a comprender un poco mejor lo que está viviendo.

Durante las próximas semanas queremos abrir una conversación que debería haber sido normal desde hace mucho tiempo.

La menopausia no es el final de una mujer plena. Es una transición. Una etapa diferente, más madura, más consciente y todavía llena de posibilidades.

De eso queremos hablar este mes.

Para esta semana

Esta semana, solo permítete leer sin la presión de sacar una conclusión. Ya habrá tiempo para eso.

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Hola,

Bienvenida a una comunidad que está convencida de que esta etapa puede vivirse con plenitud, identidad y alegría.
Un espacio donde ninguna mujer tiene que sentirse invisible ni sola.