Sexualidad: ¿A dónde se fue el deseo?

La menopausia trae cambios de los que hablamos con cierta facilidad: los sofocos, las alteraciones del sueño, los cambios de humor o el aumento de peso. Pero hay uno que todavía nos cuesta poner sobre la mesa: la sexualidad.

¿Qué pasa cuando el deseo ya no es el mismo? ¿Cuándo las relaciones sexuales comienzan a ser incómodas? ¿cuándo simplemente dejamos de sentir el mismo interés que antes? ¿O cuando, por el contrario, descubrimos que tenemos más deseo o disfrutamos de nuestra sexualidad de una manera diferente?

Son preguntas más comunes de lo que imaginamos, pero no siempre encontramos el espacio o la confianza para hacerlas.

La sexualidad también puede transformarse durante esta etapa, y no todas las mujeres la vivimos de la misma manera. Conocer los cambios que podemos experimentar, sus posibles causas y las alternativas disponibles nos permite tomar decisiones informadas y encontrar formas de seguir disfrutando de nuestra sexualidad.

El deseo sexual también puede cambiar

Durante la perimenopausia y la menopausia, los cambios hormonales pueden influir en la lubricación vaginal, la sensibilidad y la respuesta sexual. Sin embargo, el deseo es mucho más complejo que una cuestión de hormonas.

El cansancio, la falta de sueño, el estrés, la relación de pareja, algunos medicamentos e incluso la manera en que nos sentimos con nuestro propio cuerpo pueden influir en nuestras ganas de tener relaciones sexuales.

Algunas mujeres experimentan una disminución del deseo, otras apenas perciben cambios y algunas incluso descubren una sexualidad más satisfactoria. Una mayor confianza en sí mismas, el autoconocimiento o una relación de pareja satisfactoria pueden influir positivamente. Para quienes ya han llegado a la menopausia, dejar atrás la preocupación por un embarazo también puede representar una mayor libertad.

No existe una única manera de vivir la sexualidad durante la perimenopausia y la menopausia. Lo importante es reconocer cómo estamos viviendo estos cambios, saber qué alternativas existen si algo nos incomoda y buscar orientación cuando la necesitamos.

Cuando las relaciones sexuales se vuelven incómodas

La disminución de estrógenos durante la perimenopausia y la menopausia puede provocar cambios en los tejidos vaginales, afectando su lubricación y elasticidad. Esto puede generar sequedad, irritación e incluso dolor durante las relaciones sexuales.

La sequedad vaginal es uno de los cambios más frecuentes y de los que menos se habla. Sin embargo, no es una incomodidad con la que tengas que acostumbrarte a vivir. Existen opciones que pueden ayudar, como los lubricantes durante las relaciones sexuales y los humectantes vaginales de uso regular. Si estas medidas no son suficientes, también hay tratamientos locales que un profesional de salud puede recomendarte según tus necesidades.

Lo que cambia, también se habla en pareja

A veces resulta más sencillo reconocer que algo cambió en nuestro cuerpo que encontrar las palabras para expresarlo. Los cambios en nuestra sexualidad no solo son físicos, también pueden despertar emociones, inseguridades y dudas.

Cuando tenemos pareja, puede preocuparnos que una disminución del deseo se interprete como desinterés, o que las molestias durante las relaciones sexuales nos lleven a evitar la intimidad. También puede suceder lo contrario: sentir más deseo y no saber cómo expresarlo.

Hablar con confianza sobre lo que sentimos y necesitamos puede hacer una gran diferencia. No se trata de tener todas las respuestas, sino de escucharnos, comprendernos y encontrar juntos nuevas formas de disfrutar la intimidad, que va mucho más allá de las relaciones sexuales.

Estos cambios no tienen por qué alejarnos. También pueden ser una oportunidad para fortalecer la confianza, la complicidad y crecer como pareja.

Esto también aplica si no tienes pareja

Tu relación con tu cuerpo y tu deseo también puede cambiar durante esta etapa. Es una oportunidad para conocerte mejor, reconocer lo que sientes y descubrir qué te hace sentir bien.

Tengas o no tengas pareja, no tienes por qué debas vivir estos cambios en silencio. Compartir tus experiencias, dudas o inquietudes con alguien de confianza puede ayudarte a comprender lo que estás viviendo, descubrir nuevas perspectivas y entenderte mejor. Si algo te preocupa o te incomoda, hablarlo con un profesional de salud también puede ayudarte a encontrar respuestas y opciones para sentirte mejor.

¿Cuándo vale la pena buscar orientación?

El deseo sexual no es constante a lo largo de la vida. Puede cambiar según nuestras circunstancias, emociones, salud y las distintas etapas que atravesamos. Tener más o menos deseo no significa necesariamente que exista un problema.

Sin embargo, si estos cambios te generan malestar, afectan tu relación de pareja o tu bienestar, vale la pena buscar orientación profesional.

Lo mismo ocurre si experimentas sequedad persistente, dolor o molestias durante las relaciones sexuales. Existen alternativas y tratamientos que pueden ayudarte.

No tienes que esperar a que estas molestias afecten tu calidad de vida para hablar de ellas, ni sentir vergüenza al mencionarlas durante una consulta médica.

Tu sexualidad sigue siendo importante

Durante mucho tiempo, la sexualidad femenina se ha abordado principalmente desde la reproducción. Por eso, cuando llega la menopausia, pareciera que dejamos de hablar de ella.

Pero nuestra vida sexual no tiene una fecha de vencimiento.

Para algunas mujeres esta etapa implica adaptarse a cambios físicos o emocionales; para otras, descubrir nuevas formas de disfrutar su sexualidad. Y para muchas, simplemente continuar viviéndola sin grandes diferencias.

No hay una experiencia correcta ni una frecuencia ideal de relaciones sexuales que debamos alcanzar. Lo importante es que tengas información, conozcas tu cuerpo y sepas que puedes buscar orientación cuando la necesites. Porque tu sexualidad también es parte de tu salud y bienestar, a cualquier edad.

Para esta semana

Si has evitado hablar de tu sexualidad por pena o incomodidad, date permiso de poner en palabras lo que sientes, aunque sea contigo misma primero. Reconocerlo puede ser el primer paso para después compartirlo con tu pareja, alguien de confianza o un profesional de salud.

Referencias

  1. Metcalfe KB, Meston CM. A scoping review of the biopsychosocial factors influencing sexual desire in menopause. Sexual Medicine Reviews. 2026;14(1).
  2. Avis NE, Brockwell S, Randolph JF Jr, et al. Longitudinal changes in sexual functioning as women transition through menopause: results from the Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN). Menopause. 2009;16(3):442–452.
  3. The North American Menopause Society. The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2020;27(9):976–992.
  4. Clayton AH, Goldstein I, Kim NN, et al. The International Society for the Study of Women’s Sexual Health Process of Care for Management of Hypoactive Sexual Desire Disorder in Women. Mayo Clinic Proceedings. 2018;93(4):467–487.

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Hola,

Bienvenida a una comunidad que está convencida de que esta etapa puede vivirse con plenitud, identidad y alegría.
Un espacio donde ninguna mujer tiene que sentirse invisible ni sola.